Esta guía expone en detalle cómo implementar un programa en un museo para individuos con la enfermedad de Alzheimer y para sus cuidadores. La oferta de programas educativos es una de las principales misiones de un museo y sirve como una vía para explorar las obras de arte y la historia cultural. Estas ofertas deberían extenderse a todas las audiencias, incluyendo individuos con discapacidades cognitivas. El programa debería enfocarse en las capacidades de los participantes para poder crear un ambiente tolerante y participativo en el que la enfermedad no suponga un inconveniente.
Es importante tener una idea clara desde el principio de por qué quiere desarrollar un programa para individuos con la enfermedad de Alzheimer y de qué es lo que espera conseguir con el mismo. Considere lo siguiente:
Una vez que haya respondido a estas preguntas, discútalas con otros miembros del personal directivo de su museo. Hable con todas las personas que deban apoyar la iniciativa para que tenga éxito, ya que su participación en la creación de los objetivos del programa contribuirá a tener su apoyo desde el principio. También es fundamental mantener una línea de comunicación abierta entre el personal del museo relacionado con el programa, los individuos afectados con la enfermedad de Alzheimer y los especialistas en el campo. Sus contribuciones y recomendaciones son esenciales para el éxito de su programa.
El entorno del museo supone un marco ideal tanto para las experiencias de "mirar arte" como para las de "crear arte". Dependiendo del tamaño del museo, de la colección, de los espacios disponibles para actividades creativas, y de otras consideraciones relacionadas con el personal y la logística, ambos tipos de actividades podrían proporcionar experiencias significativas y mantenerse en el transcurso del tiempo.
A la hora de desarrollar los programas del museo, debería tener en cuenta el número de programas y los tipos de actividades en las que intervendrán los participantes. Es posible crear programas separados de "mirar arte" y de "crear arte", y también es perfectamente posible crear modelos en los que los participantes miran obras de arte y posteriormente se dirigen a salones de clase u otros espacios designados para crear sus propias obras.
A continuación tiene dos tipos de programas in situ que puede ofrecer en el museo:
El número de programas ofrecidos de forma regular para grupos de familias individuales dependerá de la capacidad del museo. Empiece con un evento al mes o cada dos meses para poder hacer ajustes. A medida que su audiencia crezca, puede considerar aumentar el número de programas o implementar cambios.
Las fechas y horas que seleccione deben ajustarse a las necesidades de su museo, pero también a las necesidades de las personas con la enfermedad de Alzheimer.
Identifique las fechas y horas que sean más adecuadas para el museo. Podría ser cuando el museo esté cerrado al público, cuando no haya otras visitas de grupo programadas, o cuando la asistencia normal sea típicamente baja. Teniendo estas fechas y horas en mente, considere lo que puede ser mejor para sus participantes. En lugar de muy temprano, normalmente es mejor para las personas con la enfermedad de Alzheimer empezar más adelante, después de las 10:30 de la mañana. Por la tarde, es mejor hacerlo poco después del almuerzo, en lugar de más tarde. Es mejor que los programas no duren más de dos horas. Dependiendo de la hora que elija, tal vez quiera encontrar un lugar adecuado para que los participantes tomen un refrigerio antes o después del programa en el museo.
Es importante mantener reducido el tamaño de cada grupo. Lo ideal sería que se limite el grupo a ocho personas con la enfermedad de Alzheimer y sus familiares y cuidadores, con un máximo de dieciséis personas. Es posible que pueda acomodar a más de un grupo a la vez, pero el número total de grupos que su museo podrá acomodar dependerá de:
Una vez más, es mejor empezar poco a poco. Después de que adquiera experiencia, tendrá una mejor idea del máximo de personas que puede acomodar sin afectar la eficacia del programa. A medida que el programa crezca, es posible que la demanda sea mayor que su capacidad operativa. En este caso, haga saber sus necesidades y limitaciones a sus colegas de trabajo con la idea de ver si se pueden hacer ajustes para satisfacer la demanda.
Sería ideal si el programa fuera gratuito para los participantes, pero también debe ser viable desde el punto de vista financiero. Algunas maneras para minimizar costes son:
Cuando empiece a planificar sus programas, busque posibles fuentes de financiamiento en negocios locales, fundaciones y en la industria del cuidado de la salud. Invite a que visiten el museo con usted las personas con poder de decisión del museo, los miembros del consejo de organizaciones relacionadas con la enfermedad de Alzheimer, y las autoridades de la ciudad, del condado y del estado, para despertar su interés en el programa. Las cartas de apoyo de los participantes puede que ayuden a argumentar la necesidad de financiamiento adicional.
Asegúrese de que la gente que esté interesada en el programa pueda obtener más información sobre el mismo y pueda inscribirse. En la medida de lo posible proporcione:
Piense desde el principio cómo evaluará su programa, teniendo en cuenta para ello los objetivos que haya establecido. ¿Cómo medirá el éxito del programa? ¿Cuál es la mejor manera de recopilar la información? ¿Qué herramientas y criterios utilizará? Elabore su plan de evaluación al mismo tiempo que diseña su programa en lugar de esperar hasta que el este se haya implementado.
Los programas de calidad cuentan con personal capacitado y formado. Para este programa en particular necesitará un equipo de educadores, personal de reserva y del registro de entrada, ayudantes del programa y personal de seguridad.
Es esencial tener buenos educadores para que el programa tenga éxito. Necesitará tener un educador por cada grupo de dieciséis participantes, ocho personas con demencia y los cuidadores que les acompañan. Los educadores de su programa no necesitan tener experiencia previa de trabajo con gente con la enfermedad de Alzheimer o conocimientos de los efectos de la enfermedad. Pueden adquirir esta información a través de cursos de formación y otras fuentes de información. Sabrán más sobre este tema a medida que adquieran experiencia impartiendo el programa. Sin embargo, hay algunos aspectos de su formación, experiencia y especialización que son muy importantes. Considere el grupo de educadores que estén actualmente trabajando en otros programas educativos de su museo, como son el personal a tiempo completo, educadores independientes y guías del museo, especialmente aquellos que:
Dentro del grupo de educadores que tengan estas cualidades, hable con aquellos que demuestren tener paciencia, amabilidad, creatividad, flexibilidad y sentido del humor al impartir sus programas, y que no se limiten a dar lecciones. Para evaluar su interés, invite a los educadores a una sesión informativa general acerca de la enfermedad de Alzheimer y las cuestiones relacionadas con la forma de trabajar con personas con demencia.
Los educadores ideales para su programa saben cómo iniciar y mantener la conversación al tiempo que proporcionan información histórico-artística en los momentos apropiados. Saben cómo hilar los comentarios hechos en la conversación del grupo y entrelazan adecuadamente las diferentes respuestas y opiniones. Utilizan sus conocimientos para proporcionar nuevas perspectivas sobre las obras y también dar validez a las respuestas e ideas de los participantes.
Si son los guías del museo los que dirigen los programas, puede ser conveniente establecer unas pautas para su participación en este programa en particular, como pueda ser tener el requisito de haber trabajado previamente con personas mayores; el haber dirigido visitas interactivas en el museo en los últimos seis meses; el haber asistido a programas de formación de guías de forma regular; y el haber recibido evaluaciones positivas en el último año.
Tanto si está acogiendo a un grupo completo que proviene de una organización del cuidado de la salud, como si el grupo se compone de familias individuales que llaman y se inscriben, necesitará personal y/o voluntarios que realicen algunas funciones importantes.
Si es posible, dos empleados deberían ocuparse de inscribir por teléfono con antelación a los participantes, y de planificar y coordinar el proceso de registro el día del programa. El hecho de compartir esta responsabilidad ayuda en caso de que uno esté enfermo o de vacaciones y asegura que alguien con conocimientos del programa está siempre disponible para hablar con los participantes. Estos empleados deberían ser individuos remunerados que estén familiarizados con su museo y que puedan ayudar a los participantes cuando sea necesario. También deberían tener extensa experiencia con visitantes con discapacidades. Si su museo ya proporciona programas de accesibilidad, el personal de esos programas será adecuado para éste también. El tener empleados regulares y dedicados para estas dos funciones ayuda a tener relaciones más estrechas entre el personal y los participantes.
Por lo menos una persona adicional, ya sea remunerada o voluntaria, debería acompañar a cada educador en la visita. La función principal de esta persona es ocuparse de cualquier cuestión logística que surja, permitiendo así al educador que se concentre en la conversación del grupo. Algunas tareas comunes podrían incluir:
El tener un segundo empleado permite que una persona esté al frente del grupo y otra esté al final, manteniendo junto el grupo a medida que se desplaza por el museo. Puede hacer que el personal realice funciones múltiples. Una de las personas del registro de entrada puede acompañar al grupo mientras visita el museo, y la otra puede permanecer en el lugar de registro durante la primera media hora del programa para recibir a personas que lleguen tarde, y ayudarles a que se unan a la visita que ya esté en curso.
En la mayoría de los casos, los grupos que provengan de organizaciones para el cuidado de la salud traerán consigo un número apropiado de cuidadores y ayudantes profesionales. Aún así, la visita irá mejor si tiene un segundo empleado o un voluntario ayudando al educador con la logística.
Se deberían seguir rigurosamente los requisitos de seguridad y las normas de su museo. Si el museo está cerrado, normalmente necesitará un guarda de seguridad por cada grupo de hasta veinticinco personas. Durante horas en las que el museo esté abierto, puede que no necesite guardas asignados específicamente a su grupo.
Todo el personal y voluntarios necesitarán tener conocimientos prácticos sobre la demencia, sus efectos en las capacidades cognitivas, sus efectos en los cuidadores y las implicaciones para el programa. Planifique un taller inicial para los educadores y voluntarios que dé a todos una visión general de la enfermedad de Alzheimer. Tal vez pueda pedir a un representante de la sede local de la Asociación de Alzheimer o de un centro médico local que proporcione esta información. El taller debería incluir información básica acerca del programa y técnicas de comunicación para trabajar con esta audiencia. Después de este taller de formación inicial continúe con un taller práctico que dé a los participantes la oportunidad de planificar ellos mismos una visita.
Vea a su personal y voluntarios como un equipo. Proporcione oportunidades para relaciones de trabajo estables y productivas, como reuniones programadas de forma regular. Anime a los educadores a que se observen mutuamente para aprender de estilos diferentes, y proporcione comentarios sobre estrategias de enseñanza.
Estructura propuesta para los talleres de formación del personal
Cuando esté diseñando su programa, piense en cómo puede llegar a su comunidad y desarrollar fuertes lazos que ayuden a que su programa crezca y prospere.
Identifique y desarrolle relaciones con grupos y comunidades clave, como por ejemplo:
Reúnase con los representantes de estos grupos para familiarizarse con el campo del cuidado de la demencia y para hacerles partícipes en el programa. Realice esto lo antes posible dentro de su planificación. Los consejos y contribuciones de estos grupos ayudarán a que su programa cumpla con las expectativas y necesidades de su comunidad. Pídale a las personas en estos grupos que le sugieran otras organizaciones con las que pueda contactar y que le apoyen en su promoción y alcance a comunidades afectadas.
Cuando contacte con los centros de vivienda asistida, los centros de día de adultos, o las residencias de ancianos, explique el programa, determine si existe interés en el mismo y conteste preguntas. Una vez que haya decidido que va a desarrollar un acuerdo, visite los centros para:
Si es posible, la visita debería incluir al coordinador de actividades de los centros y al educador del museo que probablemente dirija el programa. También puede traer algunas postales o pósters de obras de arte que pudieran incluirse en una visita típica, para ayudar a familiarizar al personal de los centros con la colección de su museo.
Debería utilizar diversos métodos para informar a la comunidad sobre su programa e invitarles a participar en el mismo. También puede canalizar información y hacer actualizaciones a través de los acuerdos que haya desarrollado.
Envíe invitaciones por correo ordinario y/o correo electrónico. Al principio puede utilizar una lista de distribución compuesta por miembros del museo y otros incluidos en listas de distribución de la comunidad, pero a la larga debería crear una lista de distribución específicamente dedicada a personas con la enfermedad de Alzheimer y a sus cuidadores. Envíe estas invitaciones siempre que tenga programas en curso. Si ofrece estos programas con una periodicidad mensual, envíe los anuncios mensualmente con suficiente antelación para que los destinatarios puedan inscribirse en el programa que está anunciando.
Cada vez que haga un envío con un nuevo programa, compruebe que tiene información de correo actual para todos los participantes y actualice y amplíe su lista de direcciones. Pida a los participantes que le ayuden invitando a otros individuos que puedan estar interesados en el programa e informando al personal de los centros.
Ponga de relieve el programa en el sitio web de su museo con un enlace a una información más detallada, como:
Utilice un tipo de letra grande que sea fácil de leer. No olvide mencionar a sus patrocinadores y contribuyentes. La inserción de imágenes de arte que se vayan a incluir en próximos programas puede ayudar a hacer que el sitio web resulte más atrayente y llamativo. Una vez que el programa haya empezado, puede también colocar fotografías del programa, de los participantes y de los educadores, pero asegúrese de obtener con antelación sus autorizaciones por escrito.
Prepare panfletos o folletos que incluyan la mayor parte de la información del sitio web. Utilice un tamaño de letra grande e imágenes para mejorar la legibilidad. Coloque estos folletos en un lugar destacado en la recepción de su museo. Envíelos a grupos clave, comunidades, familias y profesionales de la salud que trabajen en este campo. Distribúyalos cuando se reúna o hable con grupos de la comunidad.
Hable sobre el contenido de su programa en grupos de apoyo, reuniones de la comunidad y en conferencias locales o regionales. Presente la información y hable de los beneficios para los participantes y para la comunidad en su conjunto.
El programa funcionará en lo sucesivo de forma más fluida si presta atención a las cuestiones administrativas en la fase inicial de la planificación. Algunos aspectos importantes a considerar son las reservas y la programación, el transporte y estacionamiento, los procedimientos del registro de entrada y de salida y la anticipación de los ajustes de última hora.
La persona que se encarga de las reservaciones por teléfono es el primer punto de contacto para la mayoría de los participantes. La interacción telefónica inicial marca la tónica de su programa, por lo que debería ser lo más clara posible. Cuando se hace la reservación de un grupo es importante averiguar:
Asegúrese de proporcionar el nombre y el número de teléfono de la persona encargada de las reservaciones para cualquier pregunta que pueda surgir, su política de cancelaciones y el coste del programa, si lo tuviera. Si está inscribiendo a un grupo, haga un seguimiento varios días antes de la visita, contactando para ello con el responsable del grupo. Confirme toda la información relevante, incluyendo la fecha y hora del programa, el número de participantes y las instrucciones para el momento de la llegada.
Si está inscribiendo a los participantes de forma individual, reúna la misma información para cada reservación y vaya recopilándola a medida que la recibe. Si se inscriben muchas familias, puede ser difícil confirmar con todos ellos antes de que comience el programa. Es de esperar que algunas familias no se presenten, mientras que otras lo hagan sin haberse inscrito de antemano.
Piense con antelación cómo llegarán los participantes al museo y cómo se irán. Proporcione varias opciones y ayúdeles tanto como pueda con la planificación. Todos apreciarán en gran manera que el transporte sea lo más sencillo posible. Para aquellos individuos o grupos que proporcionen su propio medio de transporte, considere:
Determine el lugar óptimo para el registro de entrada y de salida. Busque un lugar que:
Además de la lista de todos los participantes inscritos en el programa, organice de antemano para tener lo necesario en el lugar del registro de entrada: taburetes portátiles, sillas de rueda, percheros, aparatos auditivos personales (que amplifiquen el sonido de la voz del educador), etiquetas con el nombre (que le ayudarán a dirigirse a cada uno de los participantes por su nombre y les ayudará a ellos a recordar los nombres del personal), e información acerca de próximos programas. Si va a tener a más de un grupo al mismo tiempo, puede ser útil asignar etiquetas de nombre de colores diferentes para poder distinguirlos. Por último, planifique lo que va a hacer al final de la visita, incluyendo:
Si fuera posible, entregue pequeñas reproducciones de obras de arte para que los participantes se lleven a casa y ofrézcales pases gratuitos del museo para que puedan regresar por su cuenta.
Hay muy pocos planes que funcionen exactamente tal como se han diseñado, por lo que debe estar preparado para lo imprevisto. En las fases iniciales del programa, intente reunirse con el personal el día antes de su comienzo. Repase su plan e identifique cualquier cambio:
Manténganse en contacto en las horas antes de que empiece el programa. Revisen los pormenores y hagan modificaciones de última hora si fuera necesario. Para que el programa tenga éxito es necesario que haya una comunicación directa y estrecha entre el personal asignado.
Por encima de todo, sea flexible. Algunos participantes llegarán pronto, otros llegarán tarde. Uno de los empleados del registro de entrada debería permanecer en este lugar durante treinta minutos después de la hora prevista para el comienzo del programa, para poder atender a personas que lleguen tarde. Acoja a toda persona que desee participar
Tanto si está acogiendo a un grupo de una organización para el cuidado de la salud como si es un grupo de familias individuales para un programa de mirar arte, debería desarrollar un modelo que se ajuste a las necesidades e intereses específicos de sus participantes. Fundamentos para conectarse con el arte describe en detalle y proporciona ejemplos específicos del proceso que figura a continuación a grandes rasgos. Si está trabajando fuera del museo en una organización para el cuidado de la salud, la esencia de su programa será similar a su experiencia en el museo. Sin embargo, necesitará utilizar reproducciones o imágenes digitales, y tener en consideración otras cuestiones logísticas relativas al lugar que esté visitando. La Guía para organizaciones del cuidado de la salud trata cuestiones a considerar en centros fuera del entorno del museo.
Su tema debería ser apropiado y relevante para individuos con discapacidades cognitivas y debería captar el interés y la imaginación de todos los participantes. Se puede enfocar en un artista, un asunto o un periodo en particular, resaltar importantes obras de la colección del museo, o enfocarse en exposiciones especiales.
Elija de cuatro a seis obras que encajen bien con su tema y trace el recorrido entre las mismas. Establezca la secuencia de las obras de manera que se conecten con el tema que haya elegido. La posición relativa de una obra respecto a las otras (si utiliza obras originales localizadas en un museo) y las actividades que realizarán cuando estén delante de las mismas contribuirán a determinar la secuencia. No olvide tener en cuenta la escala de las obras así como el número de obras adyacentes: no elija obras de arte que sean demasiado pequeñas y evite las paredes o áreas que contengan demasiadas imágenes. Evite desplazarse en exceso: no elija obras que estén demasiado lejos una de la otra. También considere el nivel de comodidad de las galerías que visite (iluminación, asientos, temperatura) y tenga en cuenta otros eventos que puedan tener lugar al mismo tiempo y que potencialmente puedan distraer a los participantes.
Busque información sobre las obras y los artistas que piense mostrar utilizando los recursos de su museo, los catálogos de exposiciones, las cédulas o etiquetas de la pared del museo y libros. Intercale esta información en su conversación para mejorar la comprensión de los participantes, para ayudar a validar sus interpretaciones y para despertar su interés. Prepárese también para contestar preguntas relativas a las operaciones generales del museo, como el procedimiento para adquirir las obras, la planificación de las exposiciones y la logística de las obras expuestas. Esta "información privilegiada" hace que los participantes sientan que se les está ofreciendo una visita muy especial.
Prepare de tres a cinco preguntas concretas que inviten a la exploración de cada obra. Comience con preguntas sencillas del tipo, "¿Qué ven en este cuadro?" o, "¿Qué colores utiliza el artista?" A medida que el grupo se sienta más cómodo podrá hacer preguntas más interpretativas del tipo, "¿Cómo titularían este cuadro?" o "¿Qué piensan que sucede después?"
Prepare una actividad centrada en una conversación sobre una de las obras, con el objetivo de promover un análisis más profundo y fomentar la interacción entre los participantes. La actividad debería ser clara y debería permitir a los participantes conectar la obra y el tema con sus vidas personales y con su imaginación.
El día del programa prepare todos los materiales necesarios para registrarse en la entrada. Salude cordialmente a los participantes según vayan llegando. Entrégueles las etiquetas para sus nombres, los taburetes y los aparatos auditivos personales si fuera necesario. Tome sus abrigos y haga lo que pueda para que estén tan cómodos como sea posible.
Intente relacionarse con los participantes mientras esperan a que empiece el programa: charlando con ellos, preguntándoles sobre su día o compartiendo alguna información personal sobre usted. Cuando comience el programa, haga que los participantes se sientan cómodos dándoles información acerca de dónde están y de lo que van a hacer. Dígales que el programa está diseñado para ser una experiencia interactiva basada en una conversación, no una lección, y que se van a concentrar sólo en unas cuantas obras. Puede que este programa sea bastante diferente a los que están acostumbrados. Presente el tema y mencione los nombres de algunos de los artistas cuyas obras verán.
A medida que se desplazan hacia la primera obra, deje que los participantes disfruten del espacio y del entorno del museo en sí. Vaya despacio, señalando diferentes elementos de la arquitectura y el diseño. Comparta algunas anécdotas sobre la historia del museo y su evolución. Haga que la presencia de las obras de arte y el entorno del museo se convierta en parte de la experiencia.
Mientras estén en las galerías, es importante tener en mente la siguiente estructura y directrices, las cuales están también detalladas en Fundamentos para conectarse con el arte. El seguimiento de estos pasos propicia un ambiente de apoyo y participación. Mantenga el sentido del humor y la sinceridad en su conversación mientras guía a los participantes a través de las siguientes fases de conexión con cada obra:
Invite a los participantes a que observen de cerca la obra de arte antes de tomar sus asientos. Déles suficiente tiempo para que se acomoden y se sientan a gusto. La organización de los asientos debería permitir que todas las personas tengan una vista clara de la obra. Una vez que estén sentados, anime a los participantes a observar la obra en silencio alrededor de un minuto antes de que empiecen a describir lo que ven.
Empiece simplemente pidiendo a la gente que enumere lo que ve y que describa la obra. Haga preguntas que faciliten la descripción, hable directamente a cada participante y mantenga el contacto visual. Repita y resuma todas las observaciones para crear un inventario visual completo de la obra.
Después de tomar un inventario visual completo, proceda a la interpretación de la obra. Promueva la amplitud y la variedad de interpretaciones. Haga diferentes tipos de preguntas para fomentar interpretaciones más creativas. Proporcione información histórico-artística que sea relevante a las respuestas e intereses del grupo.
A medida que avance el programa, pida a los participantes que conecten la obra de arte con sus vidas y experiencias y con el mundo en general. Esto permitirá al grupo explorar nuevas perspectivas sobre la obra y sobre ellos mismos. No dude en pedirles sus opiniones o en ofrecer su propia perspectiva.
Incorpore una conversación en pequeños grupos durante la segunda o tercera obra. Divida a los participantes en grupos de como máximo seis personas para hablar sobre las obras de forma más personal. Proporcione a los grupos una línea de discusión para animarles a explorar una idea más en profundidad o para conectar la obra con sus propias vivencias personales.
Hacia el final de la conversación sobre cada obra (y al final del programa), conecte los diferentes hilos de la conversación, resumiendo y sintetizando las ideas y opiniones que hayan surgido. Muestre entusiasmo y realce el valor de esta experiencia. Agradézcales su participación y dé paso a los comentarios finales.
Hay una amplia variedad de medios, materiales, técnicas y estrategias que puede utilizar para los programas de &crear arte. Los proyectos dependerán del área de interés y de la especialización del educador, así como de los intereses y capacidades de los participantes. Esta parte de la guía proporciona un esquema para la planificación y la implantación de programas de crear arte, tanto en su museo como fuera del mismo. Para muestras de proyectos relacionados con temas específicos vea los Módulos de arte.
Es importante determinar el interés de los participantes en crear arte. Algunos adultos que no hayan experimentado con arte de forma regular a lo largo de sus vidas pueden no estar cómodos con este tipo de expresión, mientras que a otros puede que les encante participar. A la hora de determinar si ofrecer programas de crear arte, tenga en consideración lo siguiente:
Considere los objetivos de su programa y las maneras en que complementará los proyectos de crear arte en el estudio con conversaciones sobre obras de arte originales o reproducciones. Si está trabajando fuera del museo, piense en la cantidad de tiempo que pasará hablando sobre obras de arte y la cantidad de tiempo que pasará creando arte. Además, la naturaleza del proyecto dependerá de cuántos programas tenga con los mismos participantes. Puede realizar un trabajo en mayor profundidad si tiene diferentes programas de crear arte con el mismo grupo, pero también puede crear trabajos interesantes con un solo programa.
Como regla general, diseñe proyectos sencillos y amenos. Lo que se pretende es explorar el potencial artístico y la creatividad de los participantes sin sobrecargarlos con instrucciones complicadas. Diseñe proyectos que sean interesantes y atrayentes para los participantes, pero que no requieran necesariamente habilidades artísticas avanzadas, y evite aquellos que podrían ser considerados infantiles. Proporcione cierta estructura pero dejando suficiente espacio para la flexibilidad y las adaptaciones individuales. A la hora de elegir materiales y procedimientos, asegúrese de tener en cuenta las limitaciones físicas y menor destreza típicas de la edad. Invite a los cuidadores a participar cuando sea posible y apropiado.
Su proyecto debería tener un tema general que proporcione estructura y propósito a la experiencia. Investigue artistas cuyas obras pueda mostrar como ejemplos y pueda relacionar con este tema. Si está en el museo, puede visitar las galerías antes del trabajo en el estudio o después de empezar algunas de las actividades. Debería haber una gran sinergia entre las conversaciones sobre las obras de arte en el museo y la práctica activa de los participantes. Deje claro que está mostrando estas obras sólo como ejemplos de piezas sobre las que reflexionar, y no como una sugerencia de que los participantes deberían tratar de producir resultados similares.
Los participantes podrán hacerse una mejor idea de lo que pueden crear si les muestra ejemplos de trabajos terminados u obras en curso. También puede compartir algo personal con el grupo mostrándoles algo hecho a mano. La muestra debería representar un nivel de capacidad que esté a la altura de los participantes.
Asegúrese de que tiene suficientes materiales para todos. Cuente con que algunos participantes querrán hacer más de un objeto. Si va a desplazarse a un lugar fuera del museo, asegúrese de planificar con antelación los materiales que necesitará llevar y lo que puede proporcionar el centro al que va.
Utilice instrucciones paso a paso que sean fáciles de entender y de seguir. Para proyectos que tengan un número limitado de pasos, escriba las instrucciones de antemano para poder repartirlas el día del programa. Las instrucciones serán más fáciles de entender si a la vez muestra ejemplos de obras en curso.
Dé la bienvenida al grupo de forma cordial y con entusiasmo. Pregunte si hay algún participante que sea artista o que haya tenido experiencia creando arte. Explique lo que los participantes crearán y cómo lo crearán. Muestre y hable de los materiales que haya traído y explique cómo los utilizarán. Exponga el tema general para ayudar a proporcionar un marco para el proyecto. Explique la cantidad de tiempo que pasarán en el estudio y la manera en la que conectará el trabajo en el estudio con las conversaciones en las galerías.
Utilizando las estrategias expuestas en Fundamentos para conectarse con el arte, guíe a los participantes en una conversación sobre una o más obras de otros artistas, relacionándolas con su tema general. Asegúrese de hablar sobre los materiales, las técnicas y las propiedades formales de las obras. Aunque siempre es mejor mirar obras de arte originales en el museo, también puede utilizar reproducciones en el estudio. Recuerde dejar las imágenes visibles mientras los participantes estén trabajando en sus propios proyectos. Si está trabajando fuera del museo, asegúrese de llevar reproducciones y/o mostrar imágenes digitales.
Elija el salóon de clase o estudio que sea más cómodo y esté lejos de distracciones. Los asientos, la iluminación y la temperatura deberían estar en condiciones óptimas en términos de comodidad. Durante el primer programa de los participantes, les puede incluso hablar sobre la función del estudio para éste y para otros programas del museo, de manera que se familiaricen con el espacio. Si está trabajando fuera del museo, asegúrese de contactar de antemano con el personal del centro para reservar y preparar un espacio que tenga distracciones mínimas.
Ayude a los participantes a comenzar con sus proyectos, asistiéndoles en cualquier cosa que necesiten. Déles las instrucciones y repita tantas veces como sea necesario. Asegúrese de equilibrar los objetivos del programa con el estado de ánimo particular y los intereses del grupo. Haga todo lo que pueda por adaptarse a las distracciones de todo tipo.
Propicie una experiencia "sin fracasos" que sea segura y que les cree confianza, y esté listo para hacer cambios si fuera necesario, teniendo en cuenta las diferencias en capacidades e intereses. Muestre paciencia con sus palabras y con su tono, utilice sentido del humor y comparta historias personales para crear un ambiente informal. No sea condescendiente. Ofrezca refuerzos positivos con elogios específicos; por ejemplo, "Me gusta cómo utiliza el verde en este cuadro" es más útil que un comentario general del tipo "Está muy bien".
Pida a los participantes que hablen sobre su trabajo con el resto del grupo y que digan tanto como deseen sobre el mismo. Pueden hacer esto de forma individual o junto con sus cuidadores. La presentación de sus trabajos permite a los participantes conectarse tanto con los otros participantes como con el personal, y contribuye a que todos se sientan reconocidos por sus logros.
Si el museo tiene un espacio para exponer las obras creadas en los programas educativos, considere reservar ese espacio para una exposición de las obras de los participantes. Si ya ha reservado este espacio y sabe que la exposición tendrá lugar al finalizar el programa, informe a los participantes desde el principio. Invite a familiares, amigos, patrocinadores y a quien usted piense que pueda estar interesado. Los participantes se sentirán orgullosos de ver sus propias creaciones y las de los demás. Se debería colocar al lado de cada obra una etiqueta con el nombre del artista y el título de la obra, en letra grande y legible. Si está trabajando fuera del museo, anime al personal del centro a que exponga las obras de los participantes. Si hay diferentes grupos que han participado en los programas del estudio, la exposición final podría incluir una pieza elegida por cada participante. Después de la exposición, devuelva las obras a los participantes.
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