Luis Pérez-Oramas: Vendadas como momias y zurcidas como presencias monstruosas, las muñecas constituyeron el aspecto más grotesco dentro de la producción reveroniana. Reverónlas trataba, sin embargo, como si fuesen seres hermosos, vistiéndolas, maquillándolas, hablándoles. Fueron parte integral del mundo de Reverón, con [??] nombre y personalidad distinta. Para ellas construyó muelbes donde las colocaba, arreglándolas, para que ellas lo vieran pintar. En su imaginación se hicieron reales. Fueron las habitantes de su mundo arcádico.
Desde sus tempranos paisajes blancos, Reverón abordó la materialidad, el aspecto más físico de la pintura. Aquellos cuadros eran para él objetos. Los realizó, como a sus muñecas, usando lienzo y arpillera y pigmentos. También hizo sus pinceles con esos mismos materiales –trozos de madera y telas. Llegó a enfatizar el aspecto físico del acto de pintar –atacando sus obras a través de rituales dramáticos y gestuales.
Gente esclarecida compró sus obras, pero nadie consideró en aquel tiempo a las muñecas como parte de su producción artística. Algunos llegaron a considerarlas como evidencia de sus desórdenes psicológicos –al final de su vida Reverón padeció severas crísis de esquizofrenia. Sin embargo, es imposible compartimentar su producción: su obra fue parte integral de su vida. Muñecas, objetos, pinturas, como los presentados en esta sala, se equivalen en su valor icónico, semejantes a los objetos hechos por razones rituales o religiosas antes de la era de lo que hoy conocemos como arte. Y como tal, todos estos elementos –muñecas, objetos, cuadros, dibujos- contribuyen a comprender su vida y su obra.
De esta forma, las muñecas y objetos de Reverón resumen toda su obra. Son, a la vez, arcaicos y absolutamente modernos. Y esto es lo que hace de Reverón un artista extraordionario.
Reverón (Actor): “[Cuando era niño, Reverón se dedicó] a manera de distracción a la pintura; pero de distracción aquella ocupación se convirtió en una obsession que ocupaba todas las horas del día y toda la actividad spiritual y material del niño.”